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La iglesia no es de puros PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Administrator   
Martes 11 de Febrero de 2014 13:30

Papa Francisco: La Iglesia , que es santa, no es sólo de los “puros”: está abierta a los más lejanos

Ciudad del Vaticano, 2 octubre 2013 (VIS).-La santidad de la Iglesia ha sido el tema elegido por Francisco para la catequesis de la audiencia general de los miércoles, que ha tenido lugar en la Plaza de San Pedro y ha contado con la presencia de más de 50.000 personas.

En el Credo después de profesar que la Iglesia es “una” , ha dicho el Papa, “también decimos que es “santa”; afirmamos la santidad de la Iglesia, una característica que estuvo presente desde el principio en la conciencia de los primeros cristianos, que se llamaban sencillamente 'los santos' porque tenían la certeza que es la acción de Dios, el Espíritu Santo que santifica la Iglesia”. 

Pero, se ha preguntado, “¿Cómo podemos decir que la Iglesia es santa, si vemos que la Iglesia histórica, en su camino durante los siglos, ha atravesado tantos ... momentos de oscuridad? ¿Cómo puede ser santa una Iglesia hecha de seres humanos, de pecadores, hombres pecadores, mujeres pecadoras, sacerdotes pecadores, monjas pecadoras, obispos pecadores, cardenales pecadores, papas pecadores?. Todos. ¿Cómo puede ser santa una Iglesia así? 

La Iglesia es santa porque “procede de Dios que es santo, es fiel y no la abandona nunca al poder de la muerte y del mal; es santa porque Jesucristo, el Santo de Dios, se ha unido a ella indisolublemente; es santa porque la guía el Espíritu Santo que la purifica, la renueva y la renueva. No es santa por nuestros méritos, sino porque Dios la hace santa”. 

“Podríais decirme: Pero la Iglesia está formada por pecadores; lo vemos todos los días. Es verdad: somos una Iglesia de pecadores; y nosotros, los pecadores, estamos llamados a dejarnos transformar...por Dios. En la historia de la Iglesia ha habido la tentación por parte de algunos de afirmar: la Iglesia es solo la Iglesia de los puros, de los que son totalmente coherentes, y a los otros hay que alejarlos. ¡No, es verdad!. Esto es una herejía.... La Iglesia, que es santa, no rechaza a los pecadores: los acoge y está abierta también a los más lejanos, llama a todos a dejarse envolver por la misericordia, la ternura y el perdón del Padre que da a todos la posibilidad de encontrarlo, de caminar hacia la santidad....¿Alguno de los que está aquí ha venido sin sus pecados? No, todos llevamos nuestros pecados con nosotros”. 

En la Iglesia, el Dios que encontramos “no es un juez despiadado, es como el Padre de la parábola evangélica... El Señor quiere que seamos parte de una Iglesia que sabe abrir los brazos para acoger a todos, que no es la casa de unos pocos, sino de todos, donde todos pueden ser renovados, transformados y santificados por su amor; los más fuertes y los más débiles, los pecadores, los indiferentes, los que se sienten abandonados y perdidos. La Iglesia brinda a todos la posibilidad de recorrer el camino de la santidad que es el camino del cristiano”. 

“No tengáis miedo de la santidad -ha concluido Francisco- de dejaros amar y purificar por Dios...Dejemos que la santidad de Dios nos contagie. Cada cristiano está llamado a la santidad; y la santidad no consiste, ante todo, en hacer cosas extraordinarias, sino en dejar que Dios actúe. Es el encuentro de nuestra debilidad con la fuerza de su gracia”.

La Iglesia no son solo los sacerdotes, recuerda Papa Francisco

Ciudad del Vaticano, 11 septiembre 2013 (VIS).-Cincuenta mil personas han participado esta mañana en la audiencia general de los miércoles en la que el Papa ha retomado la catequesis sobre la Iglesia en este " Año de la Fe " abordando el tema de la maternidad de la Iglesia. 

“Entre las imágenes que el Concilio Vaticano II ha elegido para hacernos comprender mejor la naturaleza de la Iglesia -ha explicado- está la de la "madre": La Iglesia es nuestra madre en la fe y en la vida sobrenatural... Para mí es la imagen más bella de la Iglesia: la Iglesia es madre ¿De qué forma y de qué manera la Iglesia es madre ? Vamos a partir de la realidad humana de la maternidad”. 

“En primer lugar una madre genera a la vida, lleva en su seno durante nueve meses a su hijo y luego lo abre a la vida, generándolo. Así es la Iglesia, nos engendra en la fe, a través de la obra del Espíritu Santo que la hace fecunda, como la Virgen María. ...Ciertamente, la fe es un acto personal .... Pero la fe la recibimos de los demás , en una familia, en una comunidad que me enseña a decir " yo creo", "creemos ". ¡Un cristiano no es una isla! No nos hacemos cristianos en un laboratorio, no nos convertimos en cristianos solos, y gracias a nuestras propias fuerzas, sino que la fe es un regalo, un don de Dios que se nos da en la Iglesia y por la Iglesia . Y la Iglesia nos da la vida de la fe en el bautismo : es el momento en el que nos hace nacer como hijos de Dios, cuando Dios nos da la vida, nos genera como una madre...Esto nos hace entender algo muy importante: nuestro formar parte de la Iglesia no es un hecho exterior y formal, no esllenar un formulario; es un acto interior y vital; no se pertenece a la Iglesia como a una sociedad, a un partido o a cualquier otra organización. El vínculo es vital, como el que se tiene con la propia madre porque... la Iglesia es realmente la madre de los cristianos.” 

“Una madre no se limita a dar la vida, sino que con gran atención ayuda a sus hijos a crecer, los amamanta, los alimenta, les enseña el camino de la vida, los acompaña...Y también sabe corregir, perdonar, entender, sabe estar cerca en la enfermedad y en el dolor... En pocas palabras, una buena madre ayuda a sus hijos a salir de sí mismos, a no quedarse cómodamente bajo sus alas.... La Iglesia, como una buena madre, hace lo mismo: acompaña nuestro crecimiento transmitiendo la Palabra de Dios, que es una luz que nos muestra el camino de la vida cristiana; administrando los sacramentos. Nos alimenta con la Eucaristía, nos trae el perdón de Dios a través del sacramento de la Penitencia, nos sostiene en tiempos de enfermedad con la Unción de los Enfermos. La Iglesia nos acompaña a lo largo de nuestra vida de fe, a través de nuestra vida cristiana”. 

Francisco ha concluido señalando que en los primeros siglos de la Iglesia había una realidad muy clara: “La Iglesia, mientras es la madre de los cristianos, mientras “hace” cristianos está "hecha" por ellos. La Iglesia no es algo diferente de nosotros mismos, sino que debe ser vista como la totalidad de los creyentes, como el "nosotros" de los cristianos: yo, tú, nosotros somos parte de la Iglesia. Entonces, la maternidad de la Iglesia la vivimos todos, los pastores y los fieles. A veces oigo decir. “Yo creo en Dios pero no en la Iglesia...porque he oído que la Iglesia dice... que los curas dicen”. Pero una cosa son los curas y otra es que la Iglesia no está formada solo por los curas, la Iglesia somos todos. Y si tú dices que crees en Dios pero no en la Iglesia, estás diciendo que no crees en ti mismo. Y eso es una contradicción. La Iglesia somos todos: desde el niño recién bautizado hasta los obispos y el Papa: todos somos iglesia y todos somos iguales a los ojos de Dios.Todos estamos llamados a colaborar en el nacimiento a la fe de nuevos cristianos, todos estamos llamados a ser educadores en la fe, a anunciar el Evangelio... Todos participamos de la maternidad de la Iglesia...todos somos Iglesia... para que la luz de Cristo llegue a los extremos confines de la tierra. ¡Viva la Santa Madre Iglesia!”

Papa invita a seguir rezando por la paz

Ciudad del Vaticano, 8 de septiembre 2013 (VIS).-”Quisiera dar las gracias a todos aquellos que, de una u otra forma, se unieron a la vigilia de oración y ayuno de ayer en la noche. Gracias a las numerosas personas que han ofrecido sus sufrimientos. Gracias a las autoridades civiles, a los miembros de otras comunidades cristianas y de otras religiones, y a los hombres y mujeres de buena voluntad que han vivido, con este motivo, momentos de oración, ayuno y reflexión”, ha dicho el Papa después de rezar el Angelus.

“El compromiso continúa: ¡Sigamos con la oración y con las obras de paz! Les invito a seguir rezando para que cese inmediatamente la violencia y la devastación en Siria y para que se trabaje con renovado empeño por una justa solución al conflicto fratricida. Pidamos también por los otros países de Oriente Medio, especialmente por el Líbano, para que encuentre la anhelada estabilidad y siga siendo modelo de convivencia; por Iraq, para que la violencia sectaria deje paso a la reconciliación; y por el proceso de paz entre israelitas y palestinos, para que avance con determinación y audacia. Pidamos también por Egipto, para que todos los egipcios, musulmanes y cristianos, se comprometan a construir juntos la sociedad buscando el bien de toda la población”. 

“¡La búsqueda de la paz es un camino largo y requiere paciencia y perseverancia! ¡Sigamos rezando!”. 

Por último, ha recordado que ayer en Rovigo (Italia) fue proclamada beata María Bolognese, fiel laica de esa región, nacida en 1924 y fallecida en 1980. “Dedicó toda su vida -ha dicho el Papa- al servicio de los demás, sobre todo de los pobres y enfermos, soportando grandes sufrimientos en profunda unión con la pasión de Cristo. Demos gracias a Dios por esta testigo del Evangelio”.

Papa renueva urgente llamado por la paz

”El sábado próximo viviremos juntos una jornada especial de ayuno y oración por la paz en Siria y Oriente Medio - ha recordado el Papa al final de la catequesis de la audiencia general- Renuevo la invitación a toda la Iglesia a vivir intensamente este día y, desde ahora, expreso mi agradecimiento a los otros hermanos cristianos, a los hermanos de otras religiones y a los hombres y mujeres de buena voluntad que quieren unirse, en los lugares y en los modos que les son propios, a este momento. Exhorto, en particular, a los fieles romanos y a los peregrinos a que participen en la vigilia de oración, aquí, en la Plaza de San Pedro, a las 19.00, para invocar del Señor el gran don de la paz.¡Que se alce fuerte en toda la tierra el grito por la paz!”.

No tengan «miedo de atravesar la puerta de la fe en Jesús», dice Papa Francisco

Ayer Domingo el Papa Francisco rezó el Angelus dominical con varios miles de fieles y peregrinos procedentes de Italia y de diversos países que se habían dado cita en la Plaza de San Pedro. En su alocución antes del Angelus el Santo Padre invitó a no tener «miedo de atravesar la puerta de la fe en Jesús. A continuación sus palabras:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! El Evangelio de hoy nos invita a reflexionar sobre el tema de la salvación. Jesús está saliendo de Galilea hacia la ciudad de Jerusalén y a lo largo del camino un tal – relata el evangelista Lucas – se le acerca y le pregunta: “Señor, ¿son pocos los que se salvan?” (13, 23). Jesús no responde directamente a la pregunta: no es importante saber cuántos se salvan, sino que más bien es importante saber cuál es el camino de la salvación. 

Y he aquí entonces que a la pregunta Jesús responde diciendo: “Luchen por entrar por la puerta estrecha, porque, les digo, muchos pretenderán entrar y no podrán”. (v. 24). ¿Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es la puerta por la que debemos entrar? ¿Y por qué Jesús habla de una puerta estrecha?

La imagen de la puerta vuelve varias veces en el Evangelio y se remonta a la de la casa, a la del hogar doméstico, donde encontramos seguridad, amor y calor. Jesús nos dice que hay una puerta que nos hace entrar en la familia de Dios, en el calor de la casa de Dios, de la comunión con Él. 

Y esa puerta es el mismo Jesús (Cfr. Jn 10, 9). Él es la puerta. Él es el pasaje para la salvación. Él nos conduce al Padre. Y la puerta que es Jesús jamás está cerrada, esta puerta jamás está cerrada. Está abierta siempre y a todos sin distinción, sin exclusiones, sin privilegios. 

Porque saben, Jesús no excluye a nadie. Alguno de ustedes quizá podrá decirme, pero Padre, yo estoy excluido, porque soy un gran pecador. He hecho cosas feas. He hecho tantas en la vida. No, no estás excluido. Precisamente por esto eres el preferido. Porque Jesús prefiere al pecador. Siempre, para perdonarlo, para amarlo. Jesús te está esperando para abrazarte, para perdonarte. No tengas miedo. Él te espera. Anímate, ten coraje para entrar por su puerta. Todos somos invitamos a pasar esta puerta, a atravesar la puerta de la fe, a entrar en su vida, y a hacerlo entrar en nuestra vida, para que Él la transforme, la renueve, le de alegría plena y duradera. 

En la actualidad pasamos ante tantas puertas que invitan a entrar prometiendo una felicidad que después, nos damos cuenta de que duran un instante. Que se agota en sí misma y que no tiene futuro. Pero yo les pregunto: ¿Por cuál puerta queremos entrar? Y ¿a quién queremos hacer entrar por la puerta de nuestra vida? 

Quisiera decir con fuerza: no tengamos miedo de atravesar la puerta de la fe en Jesús, de dejarlo entrar cada vez más en nuestra vida, de salir de nuestros egoísmos, de nuestras cerrazones, de nuestras indiferencias hacia los demás. 

Porque Jesús ilumina nuestra vida con una luz que no se apaga jamás. No es un fuego artificial, un flash, no, es una luz tranquila, que dura siempre. Y que nos da paz. Así es la luz que encontramos si entramos por la puerta de Jesús. 

Ciertamente la de Jesús es una puerta estrecha, no porque es una sala de tortura, no por eso. Sino porque nos pide abrir nuestro corazón a Él, reconocernos pecadores, necesitados de su salvación, de su perdón, de su amor, de tener la humildad de acoger su misericordia y hacernos renovar por Él. 
 

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